Esta mañana me ha pasado. Me he despertado asustada porque un sueño no era real. Acababa de romper aguas. Lo peor es que he despertado dentro de otro sueño. Y claro, luego he vuelto a despertar, y me he asustado por asustarme de que no fuera real. Un bucle acongojante... y acojonante.
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viernes, 25 de marzo de 2011
Soñando
Este mediodía, después de comer, he tenido tiempo de entrar en el Reader e intentar ponerme un poco al día. Tengo millones, así que no os ha tocado a todos, se siente. He llegado a EllaMisma, tres posts atrasados. El tercero, Sueños, me ha tocado. Me pasa igual. En mis estados de duermevela relaciono realidad con ficción y no recuerdo si he realizado ciertas cosas o no. Me pasa desde siempre, y en una noche cualquiera. Puedo quedarme dormida en el sofá y despertarme en mi cama sin recordar el trayecto, aunque éste incluya 14 escalones. Cuando se mandaban sms, había amanecido con respuestas a mensajes que no recordaba haber enviado. Ahora leo correos que luego olvido contestar. O voy a la cocina a por un vaso de agua y despierto cuando ya me lo estoy bebiendo. Y lo integro en mis sueños.
lunes, 18 de octubre de 2010
Noches largas
Sabes que te costará dormirte y que cuando lo consigas, no dormirás bien, así que tu única alternativa pasa por llegar a la cama tan cansada que la única opción sea caer rendida. ¿Pero qué sucederá cuando te despiertes a las cuatro de la mañana y no puedas dejar de darle vueltas? ¿Qué vas a hacer? ¿Salir a correr? No conseguirás escapar nunca de tus propias pesadillas. Cómo mucho conseguirás entrar en ese estado de duermevela en el que todos tus monstruos te atacan y te despiertas millones de veces, a ratos sudando, a ratos temblando, a ratos llorando. Dejarás de mirar la hora porque sabes que el reloj ha decidido no avanzar. Pero siempre en silencio. Con un poco de suerte amanecerá pronto y podrás levantarte, desayunar algo sin pizca de hambre, darte una ducha con agua caliente, vestirte con algo que te guste y cruzar los dedos para que el maquillaje sea capaz de plantarte una sonrisa que no vas a ser capaz de sacar por ti misma.
En algún momento del día conseguirás olvidarte. Pero esta noche volverás a quedarte a solas. ¿Y si no estás lo suficientemente cansada?
En algún momento del día conseguirás olvidarte. Pero esta noche volverás a quedarte a solas. ¿Y si no estás lo suficientemente cansada?
lunes, 7 de junio de 2010
(In)conscientemente
La otra noche soñé que no debía hacer una cosa. Me desperté sudada y angustiada. Me faltaba el aire. Aún no había amanecido y no estoy muy segura de haber conseguido volver a dormirme. Dejé pasar las horas en la cama, reviviendo mi sueño una y otra vez, sin ni siquiera tratar de darle vueltas. Se presentaba ante mi cómo una película cíclica, inconexa e incoherente, pero cuyo significado no podía ser más obvio: no debía hacerlo. Cinco minutos antes de que sonara el despertador abrí los ojos, me levanté, me preparé un café, me metí en la ducha, y antes de salir había tomado una determinación: lo haría.
domingo, 2 de mayo de 2010
Motorizada
Hoy he tenido otro sueño raro. Cómo me de por contároslos todos, vais a acabar peor que yo, y no sé si esto es un aviso o una amenaza.
Me iba de viaje, aunque no a NY, con la family. Habíamos ido con el fantasmilla (es el nombre con el que hemos bautizado al nuevo coche, un día de estos os la cuento), mis padres, mi hermana, y yo. Y resulta que ¿teníamos? ¿habíamos alquilado? ¿nos habían prestado? una casa fantástica en algún lugar recóndito. Podría tratarse de la Toscana italiana, de la Bretaña francesa, o de las islas griegas, pero en verdad era algún lugar de la España profunda, a juzgar por el idioma que hablaban sus habitantes. El lugar estaba relativamente cerca de casa, porque el trayecto con el fantasmilla no había durado mucho.
En algún momento del sueño aparecían mi hermano y mi tío, pero no sé como habían venido, porque con el fantasmilla no, y no había ningún otro coche. No tengo ni idea de como ni de porqué, pero necesitaba moverme a algún sitio, quizás al pueblo a por pan, o vete tu a saber qué, y mi madre y el Pac se habían llevado el fantasmilla. Así que me compraba un coche. Aquello parecía un dos caballos, pero no era tan viejo y funcionaba genial. Creo que me volvía a Barcelona un par de días con él, y me volvía a nuestra super casa. Porque era preciosisisma, ¿os lo había dicho?
Volvía a necesitar moverme. Y en la casa no había nadie. Ni mi madre, ni el Pac, ni mis hermanos, ni mis tíos... ni ningún tipo de coche. Ni fantasmilla, ni el coche recién comprado, ni nada. Así que bajaba al pueblo (oh, Dios mío, había un pueblo!)... y había un señor muy majo, el mismo que me había vendido el coche creo, que me vendía... ¡una moto! A mí, que nunca he llevado una. Y únicamente para volver a subir a la super casa (yo había comprado la moto porque tenia que hacer algo, pero parece que eso a mi sueño se le ha olvidado) y que estuvieran todos allí, con todos los coches (incluido el mío nuevo-viejo) y me riñeran por habérmela comprado.
Alguien quiere psicoanalziarme? Creo que lo necesito...
Me iba de viaje, aunque no a NY, con la family. Habíamos ido con el fantasmilla (es el nombre con el que hemos bautizado al nuevo coche, un día de estos os la cuento), mis padres, mi hermana, y yo. Y resulta que ¿teníamos? ¿habíamos alquilado? ¿nos habían prestado? una casa fantástica en algún lugar recóndito. Podría tratarse de la Toscana italiana, de la Bretaña francesa, o de las islas griegas, pero en verdad era algún lugar de la España profunda, a juzgar por el idioma que hablaban sus habitantes. El lugar estaba relativamente cerca de casa, porque el trayecto con el fantasmilla no había durado mucho.
En algún momento del sueño aparecían mi hermano y mi tío, pero no sé como habían venido, porque con el fantasmilla no, y no había ningún otro coche. No tengo ni idea de como ni de porqué, pero necesitaba moverme a algún sitio, quizás al pueblo a por pan, o vete tu a saber qué, y mi madre y el Pac se habían llevado el fantasmilla. Así que me compraba un coche. Aquello parecía un dos caballos, pero no era tan viejo y funcionaba genial. Creo que me volvía a Barcelona un par de días con él, y me volvía a nuestra super casa. Porque era preciosisisma, ¿os lo había dicho?
Volvía a necesitar moverme. Y en la casa no había nadie. Ni mi madre, ni el Pac, ni mis hermanos, ni mis tíos... ni ningún tipo de coche. Ni fantasmilla, ni el coche recién comprado, ni nada. Así que bajaba al pueblo (oh, Dios mío, había un pueblo!)... y había un señor muy majo, el mismo que me había vendido el coche creo, que me vendía... ¡una moto! A mí, que nunca he llevado una. Y únicamente para volver a subir a la super casa (yo había comprado la moto porque tenia que hacer algo, pero parece que eso a mi sueño se le ha olvidado) y que estuvieran todos allí, con todos los coches (incluido el mío nuevo-viejo) y me riñeran por habérmela comprado.
Alguien quiere psicoanalziarme? Creo que lo necesito...
sábado, 1 de mayo de 2010
I ♥ NY
Esta noche he soñado que unos amigos se iban a New York. No es tan raro si tenemos en cuenta que una de mis mejores amigas estuvo la semana pasada y me estoy muriendo de envidia mirando y remirando las fotos de su facebook.
Pero no he soñado que iba ella, no. Se iban un montón de amigos y conocidos de mis círculos más diversos, algunos de los cuales creo que no se conocen entre ellos, y si lo hacen, no lo suficiente como para planear unas vacaciones. Y menos sin mí. Lo más jodido del caso es que yo no iba, pero no porque no me lo pudiera permitir (que es básicamente lo que me retiene aquí cada vez que alguien me dice de ir), si no porque no me lo decían. Lo planeaban todo a mis espaldas, para irse sin mi. Y además, no iban a estar aquí el día de mi cumpleaños.
No tiene ningún sentido, pero me he levantado con el corazón encogido. Aviso desde ya: no os vayáis a NY sin avisarme, que soy capaz de caer en una depresión.
Pero no he soñado que iba ella, no. Se iban un montón de amigos y conocidos de mis círculos más diversos, algunos de los cuales creo que no se conocen entre ellos, y si lo hacen, no lo suficiente como para planear unas vacaciones. Y menos sin mí. Lo más jodido del caso es que yo no iba, pero no porque no me lo pudiera permitir (que es básicamente lo que me retiene aquí cada vez que alguien me dice de ir), si no porque no me lo decían. Lo planeaban todo a mis espaldas, para irse sin mi. Y además, no iban a estar aquí el día de mi cumpleaños.
No tiene ningún sentido, pero me he levantado con el corazón encogido. Aviso desde ya: no os vayáis a NY sin avisarme, que soy capaz de caer en una depresión.
miércoles, 20 de enero de 2010
Huir
Sólo faltaba bajar un piso y llegaría al primero, a casa. Había bajado corriendo desde la azotea. Apenas podía respirar. Ya no recordaba ni por qué corría, pero sabía que detenerme no era una opción. Llegué a mi planta. Las cuatro puertas del rellano estaban abiertas, incluida la de mi casa. Mierda. Me alcanzará.
Los tres vecinos con quien compartía planta eran íntimos amigos míos. Y ya que se habían puesto a limpiar, estaban limpiando también mi casa. Todas las ventanas abiertas. Primer piso, podrían entrar por cualquier lado, no podría refugiarme. Entré corriendo en casa, uno de ellos estaba dentro, le grité que me ayudase a cerrar todas las ventanas y que saliera echando leches. Esto no es seguro.
Solamente faltaba una habitación. Entré corriendo, pensé que al fin podría sentirme a salvo. Me la encontré sentada detrás del escritorio, esperándome. Oí un portazo, mi amigo me había hecho caso y había salido. Estábamos solas. Esto no va a acabar bien. Sentí miedo, pero traté de disimularlo.
- ¿Qué más piensas hacerme? ¿No crees que he tenido suficiente con lo que ha pasado allí arriba?
- Ni te imaginas lo que te espera.
- No entiendo nada. ¿Quien eres? ¿Por qué te me puteas de esta forma?
- ¿Acaso no lo sabes? ¿No me recuerdas, Laia? ¿No sabes quien soy? Te mereces todo esto y mucho más.
De repente grité su nombre. No el suyo, no el nombre por el que nos habían presentado, si no el de quien había sido antes. De repente, la chica que tenía sentada enfrente ya no era Ana, era Lara. La única persona que me había odiado. La única que había disfrutado haciéndome daño. Temblé.
Me desperté sudando. Traté de volver a dormirme. Si algo soporto menos que las pesadillas, es despertarme demasiado pronto y no entender el final de la historia. Pero no lo conseguí.
sábado, 12 de diciembre de 2009
85447
Laia está sentada tranquilamente leyendo blogs cuando se acerca un animal sigilosamente por la espalda.
- ¿Me puedes mirar una cosa?
La voz y la pregunta delatan al animal, es el Pac,el novio la pareja de Mum (El otro día leí en algún sitio que decir novio era menos formal que pareja, así que: pareja). Es una pregunta que Laia teme, porque deriva en búsquedas de cosas imposibles de encontrar, o tan simples que podría encontrar él mismo. Y por supuesto, en una bronca. La convivencia con Laia no es fácil, y eso lo sabe todo el que convive con ella, pero a Pac le gusta jugar con el peligro y siempre tienta a la suerte.
- Depende.
- ...
- ¿Qué es?
- Quiero buscar un número de loteria.
A Laia el reto le parece interesante, así que lo acepta y empieza la búsqueda. Pac se ha retirado a otros quehaceres, con la promesa de Laia de que lo encontrará. Después de consultar tres o cuatro veces a San Google, da con la web oficial de Loterias y Apuestas del Estado. Muy nemotécnica, sí. Sobretodo cuando ya sabes como se llama.
Total, que la web oficial y nemótecnica dice que el número no existe. Laia se levanta, acecha a Pac y le pregunta porqué quiere ese número. - Lo he soñado esta noche. Y me he visto incluso cambiando el billete por dinero. - Mum aparece en la lejanía y apunta: pero si siempre dices que tu no sueñas. - Pues por eso.
Pues tenemos un problema: la numeración de la Loteria de Navidad va del número 00000 al 84999. ¿Y ahora qué hacemos? ¿Comprar un ciego? ¿Qué día? Aix Dios Mio! Qué difíciles son las cosas cuando uno no puede ni soñar con hacerse rico...
- ¿Me puedes mirar una cosa?
La voz y la pregunta delatan al animal, es el Pac,
- Depende.
- ...
- ¿Qué es?
- Quiero buscar un número de loteria.
A Laia el reto le parece interesante, así que lo acepta y empieza la búsqueda. Pac se ha retirado a otros quehaceres, con la promesa de Laia de que lo encontrará. Después de consultar tres o cuatro veces a San Google, da con la web oficial de Loterias y Apuestas del Estado. Muy nemotécnica, sí. Sobretodo cuando ya sabes como se llama.
Total, que la web oficial y nemótecnica dice que el número no existe. Laia se levanta, acecha a Pac y le pregunta porqué quiere ese número. - Lo he soñado esta noche. Y me he visto incluso cambiando el billete por dinero. - Mum aparece en la lejanía y apunta: pero si siempre dices que tu no sueñas. - Pues por eso.
Pues tenemos un problema: la numeración de la Loteria de Navidad va del número 00000 al 84999. ¿Y ahora qué hacemos? ¿Comprar un ciego? ¿Qué día? Aix Dios Mio! Qué difíciles son las cosas cuando uno no puede ni soñar con hacerse rico...
domingo, 8 de noviembre de 2009
Más el quince de propina
Me he levantado tarareando esta canción, y no sé porqué. No le veo sentido en mi vida ahora mismo, aunque lo haya tenido. Esta noche he soñado con alguien, un sueño tonto, curioso, que le contaré en cuando le vea, si todavía lo recuerdo. Pero creo que esta canción nunca ha tenido nada que ver con él. Ahora mismo, la oigo, y pienso en otro. Y en si valió o no la pena ese último esfuerzo. No es que los buenos recuerdos se caigan por las escaleras, es que no me quedan.
Sin embargo, no dejo de cantarla sonriendo, aunque a media voz, que mi hermano aun está superando la resaca de ayer, y de pensar en la cantidad de gente interesante que he conocido en las cantinas...
jueves, 29 de octubre de 2009
Un viernes cualquiera
Era viernes casi por la noche, estaba cansada, había tenido un día muy largo. Pero si no aparecía, sus amigos se quejarían (y con razón) de que últimamente no le veían el pelo, así que allí estaba, en una plaza céntrica de su ciudad, con los cuatro que se habían presentado. Al final resultaba que no era la única que estaba cansada los viernes. Alguien dijo que tenía que ir no se dónde, le acompañarían, y luego picarían algo por ahí. Había follón, y en verdad, estaba manteniendo una conversación paralela a la discusión del quehacemos con otro de los presentes, pero le parecía bien cualquier propuesta, había ido ahí para verles, como un viernes cualquiera.
Un tío pasó y le dio un buen golpe con el hombro, ella se tambaleó y se apoyó en alguien que había cerca. No tenía ganas de discutir, así que miró mal a su cogote mientras le veía largarse, restó importancia a las preguntas de si estaba bien, e intentó retomar la conversación. Una chica de un grupo cercano se le acercó y le preguntó si era a ella a quien habían empujado. - Sí, bueno... no pasa nada. - Sí, si que pasa, conozco a ese tío. Le he visto otras veces. Te ha metido algo en el bolso, fijo. - Abrió el bolso, uno de esos enormes que no siempre cierran bien, empezó a rebuscar, sacó la agenda, el estuche, el monedero, el montón de llaves, incluso apareció el tupper con los restos de la comida. Entre todas sus pertenencias, encontró una bolsita de algo que ella no había metido. Le pareció heroína, o coca, o una de esas mierdas que sólo había visto en las películas. La chica le estaba diciendo algo de que ahora vendría y querría cobrárselo. - ¡Encima! -, pensó, mientras miraba atónita a la chica. En estas, apareció el muchacho.- Oye tú, que eso es mío! - La chica que la estaba advirtiendo se escondió entre la multitud de curiosos. - Toma tu mierda y déjame en paz. - Seguía sin ganas de pelear, pero esto era demasiado. Se lo tiró al pecho, y el chico tuvo que dar un saltito hacía atrás para cogerlo sin que le golpease. Se sintió humillado. Aquella chica con pinta de no haber roto un plato le estaba vacilando.
La gente de la plaza empezó a susurrar que qué mal rollo, que vámonos. Sus amigos estaban tan asustados como todo el resto, así que empezaron a andar hacia arriba, pensando en darle esquinazo o algo. Ella iba a ir con ellos, por supuestísimo. Asintió con la cabeza cuando la miraron interrogativamente. Él intentó arrearle un puñetazo. Ella sacó fuerzas de la mala leche que le había entrado y paró el golpe. Se le había oxidado mucho, pero aún tenía la inercia de aquella arte marcial que había practicado de pequeña. No le pegó, porqué sabía que saldría perdiendo. En cambio, le miró fijamente y le advirtió que la dejara en paz, que no iba a conseguir nada. Empezó a andar todo lo deprisa que podía sin echarse a correr y sin perder la compostura. Tenía que demostrar que aún estaba segura de si misma. No tenía ganas de llorar, ni siquiera había aflorado aún el miedo. Estaba enfadada y tenía unas ganas terribles de partirle los morros a aquel niñato.
No sopesó correctamente sus acciones. Él era un chico negro, un inmigrante, que si se había visto obligado a trapichear con estas cosas para sacarse dos duros, seguramente, no tenía mucho más que su dignidad. Ella le había atacado dónde más le dolía. No era tanto el dinero como el haber esquivado el golpe. Y haberle advertido en publico. Eso era un error. No iba a dejarla marchar así como así.
No consiguió andar más de 10 metros sin que él la hubiera alcanzado. Sintió su presencia, sabía que iba a golpearla, así que se dio la vuelta, intentando ver venir el golpe, para poder esquivarlo, y se llevó un puñetazo directo a su estómago. Cayó de espaldas y, esta vez sí, aprovechando la fuerza de la caída, le propinó una soberbia patada en la cara. Había gente mirando, algunos se acercaron, y lograron separarlos. El se alejó. Le sangraba el labio, y la miró con una expresión que no dejaba lugar a dudas: te la tengo jurada.
Ahora sí que tenía miedo, temblaba y sabía que si empezaba a llorar no pararía. Sabía que no tenía que haberlo hecho, pero no pudo evitarlo. Lo de poner la otra mejilla nunca había sido lo suyo. La ayudaron a levantarse, y empezaron a andar lo más rápido que pudieron, querían irse, llegar a algún metro, a casa, y fingir que no había pasado nada. Le dolía la espalda, el golpe contra el suelo al caer había sido más fuerte que el propio puñetazo. Además, como tenía la pierna levantada, para darle a él, había caído con la zona lumbar. Quizás se había vuelto a abrir aquella vieja fisura en el coxis. No podía correr. Andaba demasiado despacio. Sus amigos tenían aún más miedo que ella y andaban demasiado deprisa. Una de sus amigas iba a su ritmo, pero estaban quedándose atrás, solas, ellas dos. La otra chica corrió un poco con pasitos cortos, quería alcanzar al resto y decirles que frenaran, que ella estaba mal y no podía seguirles el ritmo.
Ella empezaba a tranquilizarse, pensaba que todo había pasado, pero cuando vio alejarse a su amiga, notó como un escalofrío le recorría el cuerpo. No había sido buena idea. Acababa de quedarse atrás, y sola. El chico con el que se había peleado apareció justo delante suyo. No entendía de dónde había salido, pero giró la cabeza y vio una pequeña callejuela a mano izquierda. Notó como se le acercaba alguien más por detrás, pero no pudo hacer nada. Intentó gritar, pero no le salió la voz. Notó una mano cubriéndole la boca para que no pudiera gritar. Pensó en morderle pero... Fundido a negro. Quizás la habían golpeado, perdió el conocimiento. Vio a sus amigos a lo lejos, al grupo delante, y a su amiga a punto de alcanzarles para avisarles de que la esperaran. Sabía que no se habían dado cuenta. Cuando se giraran ella no estaría. Y no sabrían dónde buscar.
Despertó, estaba cayendo al vacío. No, no era el vacío, estaba cayendo al agua. ¿Era el mar? Ahí arriba estaba ese chico, mirándola con cara de satisfacción. Mierda, estaba atada. ¿Tenía un peso atado a los pies? Cayó al agua. Sabía que tenía que hacer algo, tenía que tranquilizarse y serenar la respiración, podía aguantar un par o tres de minutos. Si me tranquilizo, podré desatarme. Tengo que guardar el aire. Si me tranquilizo podré hacer algo. Si me tranquilizo podré....
Un tío pasó y le dio un buen golpe con el hombro, ella se tambaleó y se apoyó en alguien que había cerca. No tenía ganas de discutir, así que miró mal a su cogote mientras le veía largarse, restó importancia a las preguntas de si estaba bien, e intentó retomar la conversación. Una chica de un grupo cercano se le acercó y le preguntó si era a ella a quien habían empujado. - Sí, bueno... no pasa nada. - Sí, si que pasa, conozco a ese tío. Le he visto otras veces. Te ha metido algo en el bolso, fijo. - Abrió el bolso, uno de esos enormes que no siempre cierran bien, empezó a rebuscar, sacó la agenda, el estuche, el monedero, el montón de llaves, incluso apareció el tupper con los restos de la comida. Entre todas sus pertenencias, encontró una bolsita de algo que ella no había metido. Le pareció heroína, o coca, o una de esas mierdas que sólo había visto en las películas. La chica le estaba diciendo algo de que ahora vendría y querría cobrárselo. - ¡Encima! -, pensó, mientras miraba atónita a la chica. En estas, apareció el muchacho.- Oye tú, que eso es mío! - La chica que la estaba advirtiendo se escondió entre la multitud de curiosos. - Toma tu mierda y déjame en paz. - Seguía sin ganas de pelear, pero esto era demasiado. Se lo tiró al pecho, y el chico tuvo que dar un saltito hacía atrás para cogerlo sin que le golpease. Se sintió humillado. Aquella chica con pinta de no haber roto un plato le estaba vacilando.
La gente de la plaza empezó a susurrar que qué mal rollo, que vámonos. Sus amigos estaban tan asustados como todo el resto, así que empezaron a andar hacia arriba, pensando en darle esquinazo o algo. Ella iba a ir con ellos, por supuestísimo. Asintió con la cabeza cuando la miraron interrogativamente. Él intentó arrearle un puñetazo. Ella sacó fuerzas de la mala leche que le había entrado y paró el golpe. Se le había oxidado mucho, pero aún tenía la inercia de aquella arte marcial que había practicado de pequeña. No le pegó, porqué sabía que saldría perdiendo. En cambio, le miró fijamente y le advirtió que la dejara en paz, que no iba a conseguir nada. Empezó a andar todo lo deprisa que podía sin echarse a correr y sin perder la compostura. Tenía que demostrar que aún estaba segura de si misma. No tenía ganas de llorar, ni siquiera había aflorado aún el miedo. Estaba enfadada y tenía unas ganas terribles de partirle los morros a aquel niñato.
No sopesó correctamente sus acciones. Él era un chico negro, un inmigrante, que si se había visto obligado a trapichear con estas cosas para sacarse dos duros, seguramente, no tenía mucho más que su dignidad. Ella le había atacado dónde más le dolía. No era tanto el dinero como el haber esquivado el golpe. Y haberle advertido en publico. Eso era un error. No iba a dejarla marchar así como así.
No consiguió andar más de 10 metros sin que él la hubiera alcanzado. Sintió su presencia, sabía que iba a golpearla, así que se dio la vuelta, intentando ver venir el golpe, para poder esquivarlo, y se llevó un puñetazo directo a su estómago. Cayó de espaldas y, esta vez sí, aprovechando la fuerza de la caída, le propinó una soberbia patada en la cara. Había gente mirando, algunos se acercaron, y lograron separarlos. El se alejó. Le sangraba el labio, y la miró con una expresión que no dejaba lugar a dudas: te la tengo jurada.
Ahora sí que tenía miedo, temblaba y sabía que si empezaba a llorar no pararía. Sabía que no tenía que haberlo hecho, pero no pudo evitarlo. Lo de poner la otra mejilla nunca había sido lo suyo. La ayudaron a levantarse, y empezaron a andar lo más rápido que pudieron, querían irse, llegar a algún metro, a casa, y fingir que no había pasado nada. Le dolía la espalda, el golpe contra el suelo al caer había sido más fuerte que el propio puñetazo. Además, como tenía la pierna levantada, para darle a él, había caído con la zona lumbar. Quizás se había vuelto a abrir aquella vieja fisura en el coxis. No podía correr. Andaba demasiado despacio. Sus amigos tenían aún más miedo que ella y andaban demasiado deprisa. Una de sus amigas iba a su ritmo, pero estaban quedándose atrás, solas, ellas dos. La otra chica corrió un poco con pasitos cortos, quería alcanzar al resto y decirles que frenaran, que ella estaba mal y no podía seguirles el ritmo.
Ella empezaba a tranquilizarse, pensaba que todo había pasado, pero cuando vio alejarse a su amiga, notó como un escalofrío le recorría el cuerpo. No había sido buena idea. Acababa de quedarse atrás, y sola. El chico con el que se había peleado apareció justo delante suyo. No entendía de dónde había salido, pero giró la cabeza y vio una pequeña callejuela a mano izquierda. Notó como se le acercaba alguien más por detrás, pero no pudo hacer nada. Intentó gritar, pero no le salió la voz. Notó una mano cubriéndole la boca para que no pudiera gritar. Pensó en morderle pero... Fundido a negro. Quizás la habían golpeado, perdió el conocimiento. Vio a sus amigos a lo lejos, al grupo delante, y a su amiga a punto de alcanzarles para avisarles de que la esperaran. Sabía que no se habían dado cuenta. Cuando se giraran ella no estaría. Y no sabrían dónde buscar.
Despertó, estaba cayendo al vacío. No, no era el vacío, estaba cayendo al agua. ¿Era el mar? Ahí arriba estaba ese chico, mirándola con cara de satisfacción. Mierda, estaba atada. ¿Tenía un peso atado a los pies? Cayó al agua. Sabía que tenía que hacer algo, tenía que tranquilizarse y serenar la respiración, podía aguantar un par o tres de minutos. Si me tranquilizo, podré desatarme. Tengo que guardar el aire. Si me tranquilizo podré hacer algo. Si me tranquilizo podré....
Despertar.
Ella era yo.
Y esta es la pesadilla que me ha despertado esta madrugada.
Ella era yo.
Y esta es la pesadilla que me ha despertado esta madrugada.
domingo, 4 de octubre de 2009
Sigo soñando...
Aún no lo he dicho, pero el viernes entregué. Tal como dije, era cuestión de retocar alguna cosa, mandar a imprimir, pasar a ver a mi ponente para que me lo firmara... y entregarlo.
La impresión en la copisteria me costó medio riñón. Tuve un pequeño contratiempo por la mañana... me había olvidado rellenar un formulario, y tuve que re-imprimir una cosa a última hora. En la copisteria lo habían impreso en papel satinado, y yo no tenía. Un amigo me prestó un par de sus hojas buenas, así que hay una página que se nota diferente justo después de la portada, pero queda genial: es la página que firmará el tribunal, y donde pondrán mi nota, así que me gusta que sea especial... Mirando lo bonito que había quedado, me di cuenta de que el indíce había quedado descuadrado, pero también eso me da igual.
El viernes empalmé caféconleche con cerveza, pero no me supo a celebración, más bien a alivio. Entregar la memoria es un paso, un gran paso, pero no el último. Sigo en tensión. Ahora viene la parte realment dificil. Tengo que preparar mi defensa. Aún no se sabe la fecha, ni quien será mi tribunal, pero en un mes, dos a lo sumo, deberé presentar en 20 minutos el trabajo de tres o cuatro años. Explicar y convencer de lo bueno que es lo que he hecho. Y me jugaré la nota más importante de mi carrera, dicen. Como decía un compañero: queda mucho trabajo, pero ahora ya no hay vuelta atrás.
Esta noche, en las 4 o 5 horas que he dormido, he soñado que volvía a ser viernes, y teniamos que entregar. Habia todavía más cola que el propio viernes, eramos más gente de la que podía entregar, porque no quedaba tiempo, y aquello parecía casi una batalla campal. Estaba con Elena, que también entregó el viernes, y con unos cuantos conocidos de por allí. He soñado que me lo aceptaban, pero que a Elena se lo echaban para atrás.
Algún día, digo yo, tendré una noche de tranquilidad...
La impresión en la copisteria me costó medio riñón. Tuve un pequeño contratiempo por la mañana... me había olvidado rellenar un formulario, y tuve que re-imprimir una cosa a última hora. En la copisteria lo habían impreso en papel satinado, y yo no tenía. Un amigo me prestó un par de sus hojas buenas, así que hay una página que se nota diferente justo después de la portada, pero queda genial: es la página que firmará el tribunal, y donde pondrán mi nota, así que me gusta que sea especial... Mirando lo bonito que había quedado, me di cuenta de que el indíce había quedado descuadrado, pero también eso me da igual.
El viernes empalmé caféconleche con cerveza, pero no me supo a celebración, más bien a alivio. Entregar la memoria es un paso, un gran paso, pero no el último. Sigo en tensión. Ahora viene la parte realment dificil. Tengo que preparar mi defensa. Aún no se sabe la fecha, ni quien será mi tribunal, pero en un mes, dos a lo sumo, deberé presentar en 20 minutos el trabajo de tres o cuatro años. Explicar y convencer de lo bueno que es lo que he hecho. Y me jugaré la nota más importante de mi carrera, dicen. Como decía un compañero: queda mucho trabajo, pero ahora ya no hay vuelta atrás.
Esta noche, en las 4 o 5 horas que he dormido, he soñado que volvía a ser viernes, y teniamos que entregar. Habia todavía más cola que el propio viernes, eramos más gente de la que podía entregar, porque no quedaba tiempo, y aquello parecía casi una batalla campal. Estaba con Elena, que también entregó el viernes, y con unos cuantos conocidos de por allí. He soñado que me lo aceptaban, pero que a Elena se lo echaban para atrás.
Algún día, digo yo, tendré una noche de tranquilidad...
viernes, 2 de octubre de 2009
Quiero mi cepillo de dientes
Esta noche he soñado que alguien estaba usando mi cepillo de dientes. Y me refiero a alguien en mi casa. No recuerdo si era mi madre o mi hermana, pero el hecho es que he entrado en el baño, y la he visto ahí lavándoselos tan tranquila con él.
No recuerdo nada más de lo que he soñado en toda la noche, pero sé que le he montado un pollo contundente, y además, me he despertado enfadada.
Supongo que era mi hermana, que tiene la manía de cogerme las cosas sin pedir permiso, <i>es la pequeña, se nota, no?</i> y lo habré extrapolado al límite....
La cuestión, es que no soy muy maniatica... He compartido cepillo de dientes, y tengo uno en cada casa. Siempre he olvidado que color es el mío... Por ejemplo, cuando voy de año en año al apartamento, tú crees que peudo acordarme? Si mi color siempre es el que sobra! Cojo uno al azar y lo mantengo todo el mes, a menos que alguien lo reclame.
En fin, nunca creí ser tan posesiva con algo tan pequeño ...
No recuerdo nada más de lo que he soñado en toda la noche, pero sé que le he montado un pollo contundente, y además, me he despertado enfadada.
Supongo que era mi hermana, que tiene la manía de cogerme las cosas sin pedir permiso, <i>es la pequeña, se nota, no?</i> y lo habré extrapolado al límite....
La cuestión, es que no soy muy maniatica... He compartido cepillo de dientes, y tengo uno en cada casa. Siempre he olvidado que color es el mío... Por ejemplo, cuando voy de año en año al apartamento, tú crees que peudo acordarme? Si mi color siempre es el que sobra! Cojo uno al azar y lo mantengo todo el mes, a menos que alguien lo reclame.
En fin, nunca creí ser tan posesiva con algo tan pequeño ...
jueves, 20 de agosto de 2009
Así no hay quien duerma
Esta noche he soñado un montón de cosas raras. Lo sé porque me he despertado millones de veces. Tengo la suerte que, mientras tenga sueño, dormirme no me cuesta mucho, pero sigue siendo una lata despertarte cada dos por tres, y últimamente me pasa a menudo.
En el último mes recuerdo haber soñado con un par de ex-algos. Con el último tuve en sueños la gran bronca final que nunca tuvimos, y de la que me quede, en parte, con ganas. Por aquello de decirle unas cuantas verdades. Así que me sentó bien, aunque me desperté con ganas de llamarle y despacharme a gusto, aunque fuera por teléfono...
Con otro de ellos volviamos a estar juntos, como si hubieramos retrocedido unos cuantos años en el tiempo, pero él estaba también con su actual pareja. Tengo que aclarar que hace mucho tiempo de esta historia y que conseguimos reconvertirnos en amigos. Claro está, al final del sueño descubría, el pastel y teníamos una macro bronca de la que no recuerdo el final. Es curioso, no recuerdo haber tenido más que una mientras estuvimos juntos, o quizás, técnicamente, justo despues de dejarlo. La del sueño fue indudablemente más bestia.
Otro día soñé que se habían vendido "mi coche" sin avisar. Me explico: Yo quiero heredar un coche, el de mis tíos, que me encanta. No es nada del otro mundo, un Ibiza amarillo menos viejo que mi tanquecito, pero siempre les digo que cuando se compren un coche más grande, ese me lo quedo yo. Soñé que se lo cambiaban y que lo vendían por 500 € a otra persona. Me indigné, claro, pero siguen con el mismo Ibiza.
He soñado, también, que alguien cogía la gripe A en la universidad, y se liaba una gordísima, porque no son exagerados aquí ni nada. Mascarillas, pruebas para todo... En fin, me temo que este invierno lo veremos realizado.
Que estaba embarazada, y el posterior parto. El padre era el único de mis ex-algos con quien me vi en ese punto, pero actualmente ni nos hablamos, ni ganas que tengo. Que tenía la práctica y el TFC acabados y me volvía a ir de vacaciones. Que me liaba con el ex de una amiga a quien conozco remotamente y que en mi vida me ha interesado... pero no era su ex, si no su pareja. Que lo del trabajo no salía bien, y tenía que irme a otro sitio. Y que salía bien, pero al final resultaba una mierda y hubiera sido mejor largarme. Que la que llevaba el brazo inmovilizado era yo y no mi hermana. Y muchas muchas más, pero por ahora, ya hay bastante...
Doctor, doctor, ¿estoy muy mal?
En el último mes recuerdo haber soñado con un par de ex-algos. Con el último tuve en sueños la gran bronca final que nunca tuvimos, y de la que me quede, en parte, con ganas. Por aquello de decirle unas cuantas verdades. Así que me sentó bien, aunque me desperté con ganas de llamarle y despacharme a gusto, aunque fuera por teléfono...
Con otro de ellos volviamos a estar juntos, como si hubieramos retrocedido unos cuantos años en el tiempo, pero él estaba también con su actual pareja. Tengo que aclarar que hace mucho tiempo de esta historia y que conseguimos reconvertirnos en amigos. Claro está, al final del sueño descubría, el pastel y teníamos una macro bronca de la que no recuerdo el final. Es curioso, no recuerdo haber tenido más que una mientras estuvimos juntos, o quizás, técnicamente, justo despues de dejarlo. La del sueño fue indudablemente más bestia.
Otro día soñé que se habían vendido "mi coche" sin avisar. Me explico: Yo quiero heredar un coche, el de mis tíos, que me encanta. No es nada del otro mundo, un Ibiza amarillo menos viejo que mi tanquecito, pero siempre les digo que cuando se compren un coche más grande, ese me lo quedo yo. Soñé que se lo cambiaban y que lo vendían por 500 € a otra persona. Me indigné, claro, pero siguen con el mismo Ibiza.
He soñado, también, que alguien cogía la gripe A en la universidad, y se liaba una gordísima, porque no son exagerados aquí ni nada. Mascarillas, pruebas para todo... En fin, me temo que este invierno lo veremos realizado.
Que estaba embarazada, y el posterior parto. El padre era el único de mis ex-algos con quien me vi en ese punto, pero actualmente ni nos hablamos, ni ganas que tengo. Que tenía la práctica y el TFC acabados y me volvía a ir de vacaciones. Que me liaba con el ex de una amiga a quien conozco remotamente y que en mi vida me ha interesado... pero no era su ex, si no su pareja. Que lo del trabajo no salía bien, y tenía que irme a otro sitio. Y que salía bien, pero al final resultaba una mierda y hubiera sido mejor largarme. Que la que llevaba el brazo inmovilizado era yo y no mi hermana. Y muchas muchas más, pero por ahora, ya hay bastante...
Doctor, doctor, ¿estoy muy mal?
miércoles, 15 de julio de 2009
Sueños virtuales
Hoy he soñado que alguien_con_quien_tuve_algo hacía público su compromiso via Facebook.
Que raros son los sueños, ¿no? ¿O sólo son los míos?
Y está promés amb X.Y en el sueño, en el mismo momento que veía eso, aparecía una solicitud de en una relación con alguien_con_quien_no_tengo_nada. Es curioso, no se ni siquiera qué aspecto tienen esas solicitudes, ni creo viable tener nada con este alguien, ni creo que el otro alguien vaya a casarse ya, por mucho que lleve un par de meses con alguien...
No en una relación, no, prometido. Flipa.
Que raros son los sueños, ¿no? ¿O sólo son los míos?
lunes, 22 de junio de 2009
En un estado de febril calentura
El modo menos erotico posible de acabar un finde casi perfecto que se ha quedado sin cronica, y sin visita gallega.
Mis 38 y yo nos vamos a la cama de nuevo, a ver si mañana la fiebre remite, o augmenta, y tengo ganas de escribir algo decente, o al menos, algo bueno.
Mis 38 y yo nos vamos a la cama de nuevo, a ver si mañana la fiebre remite, o augmenta, y tengo ganas de escribir algo decente, o al menos, algo bueno.
jueves, 18 de junio de 2009
Quiero dormir!!
La noche del domingo al lunes soñé que se me partía un diente, se me caía, me quedaba un enooorme agujero en su sitio y recordaba aquella vez que se me rompió un empaste, y acabó doliendome mucho el bolsillo... Es una pesadilla más bien floja, pero me desperté palpandome con la lengua el sitio donde en el sueño habia tenido el agujero, y suspiré aliviada al comprobar que mi muela seguia entera. Dicen los que hablan de sueños, que eso es muy mal augurio, anuncia muertes, perdidas economicas, grandes conflictos, problemas sexuales, sentimentales, inseguridad....
Ayer soñé que mataban a mi hermana. La recuerdo con la frente agujereada por dos sitios, dos agujeros perfectos, la sangre caiendole hacia los ojos abiertos. Mi hermana se había convertido en una rubia nórdica, algo así como la protagonista del libro que estoy leyendo... Me desperté enrabiada, porque no había resuelto el caso, pero tranquila, porque la mía se parece más a un Hobbit latino....
Hoy, me he pasado la noche soñando con gatos (negros) enjaulados.
Ayer soñé que mataban a mi hermana. La recuerdo con la frente agujereada por dos sitios, dos agujeros perfectos, la sangre caiendole hacia los ojos abiertos. Mi hermana se había convertido en una rubia nórdica, algo así como la protagonista del libro que estoy leyendo... Me desperté enrabiada, porque no había resuelto el caso, pero tranquila, porque la mía se parece más a un Hobbit latino....
Hoy, me he pasado la noche soñando con gatos (negros) enjaulados.
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