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domingo, 13 de mayo de 2012

#12M15M

Las 22 me pillaron refrescando constantemente Twitter desde una  Plaza Cataluña con las antenas mucho menos congestionadas que horas antes. Quería saber qué sucedía en Sol antes incluso de que lo anunciarán por megafonía. Nunca he sido muy amante de las represiones, y confío poco en la inteligencia de quienes las utilizan, pero eran, éramos, demasiados. Simplemente, no podrían. Aunque quisieran.

Llegué a casa con el tiempo justo para ver como daban las 12 y Sol se convertía en algo mucho más hermoso que cualquier fin de año.



Me dormí con la tele encendida y el móvil en la mano. Y con esta imagen en mis retinas, soñé que era posible, que quizá a aquellos a quien pagamos su sueldo hubieran recordado por fin el significado de Democracia.
Me he despertado nerviosa. Consciente quizá de que los mejores sueños suelen acabarse al despertar. Otra vez, Twitter me ha dado la respuesta. #DesalojoSol. Mierda. 5 a.m. 200 personas. Más de 15 furgonas. Palma. Oviedo. Valencia? Las informaciones a menudo se contradicen, pero veo fotos nuevas con imágenes demasiado repetidas.

Señoras, señores, entiendan una cosa. No somos cuatro niños malcriados jugando a imitar la revolución que vivieron nuestros padres. Somos miles de adultos que no están dispuestos a perder el estado de bienestar en que nos criaron. Y mucho menos aún, a dejar que nos lo arrebaten. Somos demasiados. Podréis desalojar a 200, pero no acallarnos a todos.

Un móvil, una cámara, mi presencia y mis palabras. Estas son mis armas.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Buenos días!

Ayer, el conductor del bus que cojo por las mañanas me esperó. Me había adelantado a unos 30 metros de la parada. Normamente hubiera corrido al verlo venir, pero aún no puedo. Iba a dejarlo escapar, pese a que tiene una frecuencia muy baja, y la alternativa hubiera sido tener que coger otra línea y hacer transbordo. Esa otra línea tiene una frecuencia muy superior, y hace la mayor parte del recorrido conjunto, pero él me esperó porqué me había reconocido y sabe que casi siempre voy con él y me bajo en el Walden, una parada dónde la otra línea ya no llega.

Me esperó porque el semáforo que está a 5 metros de la parada se había puesto en rojo, y en lugar de avanzar, esperarse allí y negarse a abrir las puertas, cómo hacen normalmente muchos otros, se esperó en la parada para que pudiera llegar.

¿Sabéis por qué me conoce? No es que sea amigo de mis padres, ni de mis abuelos, ni que sus hijos hubieran ido a la misma escuela que yo, ni que trabaje con su mujer, ni que seamos del mismo barrio. No se si tiene hijos, ni siquiera cómo se llama. Ni él tampoco lo sabe de mi. Me conoce porque por las mañanas, cuando me subo, haga frío o calor, tenga un buen dia o uno malo, le miro, le sonrío y le deseo buenos días.

Hoy, cuando ha llegado, yo estaba puntualmente esperándole en la parada. He subido detrás de los gemelos de 4 años que también le saludan, antes de ir corriendo a buscar el sitio junto a la ventana que cada día le toca a uno de los dos, le he saludado y me ha respondido, sonriendo, hoy no te ha tocado correr, eh? Ojalá todos hiciéramos nuestro trabajo con las mismas ganas que él.

¿Habéis probado a ineteractuar con el mundo? Y más aún, ¿a hacerlo sonriendo? No nos sacará de la crisis, nisiquiera garantiza tener un buen dia, pero os aseguro que, si es malo, al menos se afronta de otra manera

jueves, 1 de septiembre de 2011

Vasos comunicados

Siempre me dijeron que me mataría la curiosidad, como a los gatos, y la verdad, querido anónimo, no consigo entender cómo, después de tanto tiempo siguiéndome sigas sin haber aprendido entendido nada de míTodos los momentos son únicos. La perdición está en no querer hacer de ellos momentos especiales. En creer que de un vaso roto no se puede beber. Hace ya tiempo que entendí que los vasos se hicieron para ser llenados... y para ser vaciados. Y que lo importante no es el contenido, ni lo que tarde en vaciarse. Ni siquiera el vaso. Lo importante son los brindis. Lo importante es con quien lo compartas.

Aunque tienes razón cuando dices que vivimos muchos momentos que merece la pena recordar. Por suerte, mientras intentamos emular esos momentos especiales, la vida da tantas vueltas, que nos deja en el mismo sitio, pero con un nuevo contexto, y una maleta llena de nuevos recuerdos, o una maleta lista para ser llenada.. La vida es tan circular, tan cíclica, tan curiosa (cómo los gatos) que hace que algunos posts cobren aún mayor sentido en momentos y circunstancias muy lejanas a aquellas que provocaron que se escribieran originariamente. Los retuerce, los estira, les cambia la dimensión. Les da un nuevo significado.

Y no, ningún vaso es perfecto, también por suerte.

miércoles, 20 de julio de 2011

El peluquero

Hoy me ha llegado esto por mail, y me ha parecido tan sumamente bueno, que no podía dejar de compartirlo con vosotros.

Un día, un florista fue al peluquero a cortarse el pelo. Luego del corte pidió la cuenta y el peluquero le contestó: - No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario. El florista quedó agradecido y dejó el negocio. Cuando el peluquero fue a abrir el negocio, a la mañana siguiente, había una nota de agradecimiento y una docena de rosas en la puerta.

Luego entró un panadero para cortarse el pelo, y cuando fue a pagar, el peluquero respondió: - No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.
El panadero se puso contento y se fue. A la mañana siguiente cuando el peluquero volvió, había una nota de agradecimiento y una docena de donuts esperándolo en la puerta.

Más tarde, un profesor fue a cortarse el pelo y en el momento de pagar, el hombre otra vez respondió: - No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario. El profesor con mucha alegría se fue. A la mañana siguiente, cuando el peluquero abrió, había una nota de agradecimiento y una docena de diferentes libros, tales como ' Cómo mejorar sus negocios' y 'Cómo volverse exitoso'.

Entonces un diputado fue acortarse el pelo y cuando fue a pagar y el peluquero nuevamente dijo: - No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario. El diputado contento se alejó. Al día siguiente cuando el peluquero fue a abrir el local, había una docena de diputados, Alcaldes, concejales... haciendo cola para cortarse gratis.

Esto, querido amigo, muestra la diferencia fundamental que existe actualmente entre los ciudadanos comunes y los miembros de la Honorable Clase Política del país.

Por favor, en las próximas elecciones (2012), vota con más cuidado...

Atentamente,

El peluquero

jueves, 30 de diciembre de 2010

Año nuevo, vida vieja.

En catalán, al fin de año no se le llama "fin de año" traducido, si no "principio de año". Hacemos lo mismo con el fin de semana. Aquí celebramos lo que vendrá, no lo que dejamos atrás... No sé si por esa cuestión semántica, o simplemente porque soy así, en estas fechas me pongo nerviosa. Los típicos nervios pre-excursión de cuando eras pequeño. La tensión, la emoción, las ganas. El ver qué nos deparará el futuro, qué conseguiremos construir en él.
El 2009 fue el año de mi gran culminación, me dejó un sabor amargo. Infinitas ganas de que llegase el siguiente, porque sabías que tenía que mejorar. Aunque durante los primeros meses del 2010, dudé que fuera a ser todo lo que esperaba de él, no puedo dejar de valorarlo como un año fantástico, sin más. No voy a listar todo lo bueno y todo lo malo, porque para hacer un repaso a lo público ya tenéis el histórico del blog y el twitter, y lo privado seguirá siendo para mí... pero debo confesaros una cosa: tengo miedo del cambio de año.

Tengo miedo de estar tan arriba que sólo pueda empeorar. Prometo trabajar duro para evitarlo.

¡Feliz entrada!

miércoles, 4 de agosto de 2010

Tiempo congelado

Hay lugares en los que no pasa el tiempo, y no me refiero a ese lento transcurrir de las horas, que también. En mi pequeño refugio de arena y sol, el tiempo se detiene durante 11 meses al año. Aquí no ha cambiado nada desde que me fui hace casi un año. Los peques cada vez son un poco menos peques, pero yo saludé a los mismos vecinos al llegar. Mi hermano sigue auto-proclamándose como el más familiar, pero no pasa por casa más que a comer y a dormir, y todo con prisas. En la playa, las amigas de mi abuela siguen diciéndome lo guapa que estoy y lo bien que me ha sentado el invierno. Los vecinos que hablaban a gritos siguen haciéndolo. Las rutinas apenas han cambiado: desayuno, playa, piscina, comer, siesta, amigos, cenar, amigos de aquí y de allá o juegos en casa. Y el tiempo sigue transcurriendo despacio, muy despacio, entre sol, arena, agua y sal.

Me encanta.

viernes, 11 de junio de 2010

La crisis de los 27

Mañana cumplo 27 años. Y, aunque me encanten los aniversarios, y me vuelva loca con cualquier cosa que sea susceptible de ser celebrada, este año estoy rara. No me pasa nada especial, no estoy en el momento más feliz de mi vida, pero mucho menos en un mal momento. A una semana vista aún no tenía pensado cómo celebrarlo, ni cuando, ni cuánto.

Creo que tengo una crisis de los 30 muy anticipada, y para remediarlo y que se me quiten las tonterías, ya tengo más o menos planificada la celebración de hoy, la de mañana, la del domingo, y un par más la semana que viene. De momento, me voy a un parque infantil, a que las 12 (y 10) de la noche me pillen saltando en las camas elásticas o sumergida en una piscina de bolas, víctima (o no) de una pelotadilla. No sea que me tome en serio lo de hacerme mayor y tengamos un problema.


sábado, 15 de mayo de 2010

De este lado del silencio: Suerte

Publicado originariamente en Fotolog, el 25 de Mayo del 2007


La verdad es que estoy empezando a estar un poco quemado con eso de que todo el mundo me recuerde la suerte que tengo o he tenido, la fortuna de todo tipo que veleidosa me acompaña, mi feliz regreso al mundo, mi diestro capotazo a la muerte. Y estoy empezando a estar harto porque, entre otras cosas, si alguien sabe, conoce, siente cuál es mi suerte, ése precisamente soy yo.

Sí, yo tuve, tengo, tendré suerte, mucha suerte: Suerte. La suerte de escuchar en derredor a cada momento las palabras inconexas de la gente; la suerte de entornar lentamente los párpados y observar las filigranas de la luz solar tamizandose a través del raido telon de las pestañas; la suerte de correr tirirando de frio por las calles entre los autos, y entrar en un bar y pedir una cerveza, un café, un vaso de licor que me caldee; la suerte de presionar con un dedo sobre un pezón, retirarlo y presenciar como al instante recupera su oscura forma de timbre; la suerte de lanzar aros de humo con la boca, contemplarlos un segundo avanzando erraticos, ampulosos, en el aire hasta temblar, volatilizarse, desaparecer hacia nadie sabe dónde; la suerte de calzarse unas botas nuevas, salir de excursión y saltar incansable por peñascos, torrenteras y bancales; la suerte de plantearse cuestiones trascendentes, subsumir la realidad y sus condimentos en variopintas categorías, exponerlas, barajarlas, sopesarlas y, al final, no entender nada de nada; la suerte de asomarse una mañana al patio y sorprender a una hermosa vecina tendiendo laboriosa la colada, y que su mirada entre de pronto en colisón con la tuya y sonría y tu también sonrias y sea jueves; la suerte de andar por una plaza y que te aborde un extraño de dudoso aspecto para contarte una historia carcelaria e increíble, y acabar dandole pasta, saber que te ha engañado y da lo mismo. La suerte de jugar un partido de fútbol, correr la banda siete veces y agarrarte un buen mosqueo, ya que mucho chupón es lo que hay y nadie atiende a tus hábiles desmarques; la suerte de levantarse temprano un domingo, ducharte, vestirse e irse a un bar a tomar cañas y que al salir a la calle te cague encima un estornino; la suerte de zambullirse en el mar una tarde de verano, descender buceando hasta que tus pulmones digan basta, con una talonada iniciar aleteando el camino de vuelta, alcanzar la superfície y de una bocanada furiosa llenar el pecho de aire; la suerte de hacer patinar la punta de la lengua por la suave rampa de un vientre que deseas; la suerte de pensar en la persona amada, hacer interminables cábalas amorosas, y horas más tarde verla y sentir un tremendo boquete en la garganta. Sí, la suerte: la suerte de estar vivo; la suerte de poder contarlo.


**************** De este lado del silencio
**************** Jorge Juan Martínez

miércoles, 24 de marzo de 2010

Reconciliarse con el pasado

No es la primera vez que digo que este blog es una evolución lógica del fotolog que abrí hace años bajo el mismo nombre, y que hace que alguno de los que pasa por aquí todavía me llame laia a la cuarta.

Tuve un fotolog porque me encanta la fotografía, y a veces una imagen expresa mejor lo que quiero decir que el texto que la acompaña. Lo cerré porqué estaba aburrida de no poder publicar siempre que quisiera, de que los comentarios fueran restringidos, de encontrar cada vez menos cosas buenas en otros fotologs, y que solo hubiera fotos contra el espejo. Y porque me apetecía más escribir que tener que buscar la imagen apropiada.

Desde que estoy en blogger tengo poco explotada la faceta fotográfica, aunque alguna va cayendo, pero no quería hablar de esto. Lo que me duele es haber renunciado a lo que escribí en esa época. Hay actualizaciones muy simples, muy malas, muy de fichar, pero hay otras que me gustan, de las que me siento orgullosa, y no aparecen cuando las busco para enlazarlas. O cuando alguno de vosotros se pasea por el blog.

He decidido recuperarlas. Pensé en hacer un backup masivo con tooooooodas las actualizaciones, pero como ya he dicho, no todas son buenas, aunque eso no impida. Soy consciente de que no todas las entradas el blog son buenas, pero recuperar las más de que hay 600 en el fotolog me parece un trabajo demasiado pesado, para mi, y sobretodo para vosotros, que tendríais que leerlas. Así que lo haré con algunas, cuando me apetezca. Quizás incluso las mejore (o empeore) o le añada algún comentario.

Aunque el primer rescate fue hace casi un mes, doy por oficialmente iniciada la sección From fotolog.

jueves, 11 de marzo de 2010

No te rindas

No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,

No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.

Mario Benedetti, cuya ausencia me acompañó en el inicio.

viernes, 5 de marzo de 2010

Querido(s) anónimo(s):

Antes de nada, quiero compadecerte (compadeceros), porque tus (vuestros) padres no te (os) quisieran lo suficiente para ponerte (poneros) un nombre (o uno que no os de vergüenza usar) o la suficiente imaginación como para permitirte (permitiros) escoger un nick/alias/seudónimo.

Dicho esto, me gustaría hacer una petición: ¿Sería mucho pedir que leyera(i)s un post antes de criticarlo? Me parece completamente lícito aportar una idea únicamente con el título. Ejemplo: Vaya! No tengo tiempo/ganas de leerlo, pero me acabo de acordar de blablablabla. Y todos tan contentos. Pero para criticar algo, antes hay que saber de qué va. Y la mejor manera para saber de que va un texto es....  haberlo leído! Si hubiera(i)s leído (al menos) el primer parrafo, te (os) habria(i)s percatado de la sutil ironía del post anterior.

Y por último, un consejo: tómate (tomaos) una copa de vino y ríete (reíos) un poco más, sería(i)s un poquito más feliz (felices)!

domingo, 28 de febrero de 2010

Miedo al cambio

El comentario de Bufón Cósmico en mi anterior post, Premisas para el cambio, me ha hecho darle unas cuantas vueltas al tema, y como la ventaja de tener un blog es que puedo compartir mis vueltas ...

Bufón añade tres clausulas a las premisas que yo había leídoen Feliz Nuevo Día, a saber:
1. La primera es plantearse si es necesario.
2. La segunda, si lo que harás cuando cambies es mejor que lo que hiciste.
3. No reprimir la esencia de lo que eres. Eso es fingir.

Tenemos miedo al cambio, porque tenemos miedo a perder lo que somos, nuestra esencia. Tenemos miedo a no reconocernos ante el espejo. Miedo a no reconocer la persona que un día fuimos en la persona que somos ahora. Miedo a que no nos reconozcan los que nos quieren. Ni los que nos odian.

Las personas cambian, irremediablemente. A menudo para mal, algunas para bien. Pero demasiadas veces, sin ser conscientes de ello. Nos iría mucho mejor si, en lugar de ir cambiando accidentalmente, tomáramos consciencia de ello y nos dedicáramos a cambiar aquello que no hacemos bien, aquello que molesta a los que conviven con nosotros, aquello que nos hace ser peores personas, aquello que no nos gusta sobre nosotros mismos, aquello que nos hace ser menos felices de lo que podríamos ser.

Decide tus propios cambios, tus propias evoluciones, pero no permitas que el miedo no te deje avanzar.

martes, 23 de febrero de 2010

La teoría del sofá

Cuando las últimas guiris me abandonaron el sábado, a mí todavía me quedaba cuerda. Como, después de todo lo que habíamos comido, lo que menos tenía era hambre, y ya pasaba la hora de cenar, llamé a LosDeSiempre. En diez minutos improvisamos una noche en casa. Nos dieron las tres, sin hacer absolutamente nada, más que estar juntos. Sofá, música, y risas, muchas muchas risas. Ataques de esos en los que te acabas riendo de que Ele se ríe de que Alex ha dicho que... y vuelta a empezar.

Yo tengo una teoría con los hombres y los sofás, que como todavía no os he contado, y me viene al pelo, voy a meter aquí. Cada uno tiene su forma de ver cómo avanza una relación, de cuales son los momentos importantes, los que marcan la diferencia. 
La última vez que supe que podía pasar el resto de mi vida con alguien, fue en un momento sofá. Estábamos viendo la tele, después de comer y me tumbé hacia el lado contrario al que estaba él, que se quedó sentado. Iba descalza y en algún momento mis pies acabaron debajo de su piernas y su mano encima de las mías. Es un gesto muy normal, muy íntimo, pero tan corriente que suele pasar desapercibido. Hasta que te das cuenta y entonces lo sabes. Aquella historia no fue bien, pero podía haberlo ido.
El sábado por la noche estábamos en casa, aletargados, y supe que quería que los cuatro que tenía tumbados más o menos cerca, siguieran compartiendo todos mis sofases.

domingo, 21 de febrero de 2010

El plan para hoy es que no hay plan

Lo dije por la noche ayer al llegar a casa, en mis ultimamente demasiado habituales devaneos nocturnos vía Twitter:
Si un dia perdido es aquel en que no hemos reido,
hoy ha sido, probablemente el más provechoso del mes.
Ayer, a las 11 de la mañana estaba en el Zurich. El café más centrico de Barcelona y uno de los lugares habituales de quedada cuando se queda en el centro. Nuestro plan era hacer el guiri, otra vez. Soy una enamorada de mi ciudad (aunque soy un  poco promiscua y me gustan muchas otras), y cualquier excusa es buena para descubrir algún rincón que no conozco, o para redescubrir alguno que creía conocer.

Como era de suponer, hubo quien llegó tarde, así que ReinaMora y yo nos tomamos un café con leche a precio de guiri, porque nos lo merecíamos. Llegó la última remesa y nos fuimos a Desayunar (12:00, aprox). Supongo que todos esperábamos que alguien hubiera pensando una ruta un poco organizada, y, aunque Willy se había comprado hasta una guía, nos pasamos el recorrido por dónde nos vino en gana, y lo que más hicimos en todo el día, aparte de comer, tomar el sol, y hacer fotos, fue reírnos.

jueves, 11 de febrero de 2010

Triada

El destino suele estar a la vuelta de la esquina. 
Como si fuese un chorizo, una furcia o un vendedor de lotería: 
sus tres encarnaciones más socorridas. 
Pero lo que no hace es visitas a domicilio. 
Hay que ir a por él.


De "La sombra del viento".

domingo, 20 de diciembre de 2009

L'Any de les Guardioles

Ayer celebramos la inminente llegada de la Navidad con mis amigos. Hace ya unos cuantos años que celebramos el amigo invisible. Este año decidimos probar una nueva modalidad, consistente en pensar un regalo sin saber para quien es. Envolvimos todos los regalos en papel rojo y los pusimos, después de cenar, encima de la mesa. Nos sorteamos el orden y el primero empezó a coger un regalo. Podía decidir abrirlo o dejarlo para más tarde. El segundo, una vez cogido su regalo, pero antes de abrirlo, podía decidir cambiarlo con el regalo del número 1. El tercero, podía cambiar su regalo por el del 1 o el 2, o hacer que ellos se los intercambiasen... Y así sucesivamente. La verdad es que al principio no me acababa de convencer tener que comprar sin saber para quien, pero debo confesar que me reí muchísimo.

El año pasado el regalo más repetido fueron las bufandas/guantes/gorros. Este año, quizá porque hace tanto frío que ya ibamos todos bien surtidos, el único regalo que se repitió fueron las huchas. Hubo una hucha-vaca-azul, una hucha-cerdo-crazy-bitch, e incluso una hucha-torre. Creo que a todos nos gustaron nuestros regalos. Son tantos años, que no somos amigos, somos familia, nos conocemos bien, y además, nos queremos. Es genial.

Pero hoy, haciendo repaso mental de porqué hubo tantas huchas, he llegado a una conclusión que ayer se nos pasó por alto. Hucha en catalán se dice Guardiola. Así que en verdad todos los regalos eran para homenajear la gran proeza que sabíamos que ayer iba a realizar este ex-recoge pelotas que ha sido capaz de convertir un conjunto de buenos futbolistas en el mejor equipo de futbol que ha existido.



También ha conseguido, aunque eso quizás ya no importe a nadie más que a mi, que yo vuelva a sentir los colores, que quiera ver los partidos, que vuelva a gustarme el futbol de masas. Curiosamente, la última vez que lo hice fue cuando él estaba en el campo. Todavía conservo la muñequera que llevaba de pre-adolescente con su nombre y su número bordados.

martes, 8 de diciembre de 2009

El puente en imágenes


Este puente me ha dado tiempo de comprarme unos tejanos grises, ir a por mi nueva Magic (los reyes se han adelantado este año), y trastearla un montón, limpiar la cocina, ir a esquiar, colgar una tele, montar el Pessebre y el árbol, comer italiano y cenar japonés, hacer un par de visitas de hospital, trabajar un poco, y hasta quedar con alguna personita que últimamente tenía demasiado abandonada...

Sí, definitivamente, los puentes cunden mucho.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Vivir en minutos

Ayer ví Celda 211. El post no tiene nada mucho que ver con la película, no quiero ser una espoiler, así que no voy a contar nada que no hayáis podido ver en el trailer, podéis leer sin miedo.

Voy al cine, a parte por tradición, por lo mismo que leo: para pensar. La de ayer, a parte de ser una muy buena película,  [Inciso: me hacen gracia los comentarios de "no parece cine español", son cumplidos de gente a la que no le gusta "el cine español", curioso subgénero, por otro lado, pero cumplidos al fin y al cabo] y del trasfondo social/reivindicativo que pueda tener, me dejó pensando en lo efímero de lo que nos rodea, en cómo podemos cambiar en minutos, en cuanto hijo de puta con cara de bueno hay suelto, y en que hay personas que viven más en horas de lo que han vivido en toda una vida.

Desde que tengo uso de razón, o quizás desde un poco antes, he sido consciente de que hay personas que pasan su vida sobreviviendo, y no saben lo que es vivir. Y hace mucho tiempo que tengo clarísimo que yo no quiero que me pase eso. Supongo que a este planteamiento ayuda el hecho de que he perdido a gente a la que quería mucho a una edad temprana, aunque más para ellos que para mí, y que te paras a pensar que por mucho que tú te empeñes en hacer planes, quizá nunca tengas tiempo de realizarlos. Los sigo haciendo, aunque me cueste planear a largo plazo, pero no olvido que la vida es lo que pasa mientras intentas llevarlos a cabo.

Sigo la máxima del grupo aquel de "comer con hambre, dormir con sueño y follar con ganas", es necesario aprender a disfrutarlo todo, y, aunque no siempre puedes hacer lo que quieres, siempre puedes no hacer lo que no quieres. Oscar Wilde dijo que el que vive más de una vida debe sufrir más de una muerte, y aunque acojona, a fecha de hoy, no me arrepiento de mi elección. Río hasta llorar, a veces sin motivo, y he llorado hasta quedarme sin lágrimas probablemente demasiadas veces, duermo menos de lo que me gustaría, pero pierdo todo el tiempo que me apetece haciendo lo que realmente me apetezca. Leo mucho e intento pasar mucho tiempo con la gente que quiero, aunque a algunos siempre les vea demasiado poco. Me gustan las rutinas, y me gusta mucho romperlas. A veces, no hago nada, y disfruto de ello. La he cagado muchas veces, pero no me arrepiento ni siquiera de mis errores.

Mi modelo de vida no es un referente para muchos, ni pretendo que lo sea. Seguro que muchos más lo censurarían si se atrevieran, y tienen su derecho. Cada uno debería elegir como quiere vivir, lo que no me vale, es no hacerlo.

Y pensar que yo quería hablar de esos momentos que valen toda una vida...

jueves, 12 de noviembre de 2009

¿Quien me ha robado mis nervios?

Escribo este post la tarde del jueves, estoy sentada en la mesa del despacho, tengo el CD con los datos del proyecto, que tengo que entregar mañana antes de la presentación, grabado, metido en una caja con caratula y todo, aunque sé que luego la caja se la quitan y lo guardan en un libro de CDs con los demás proyectos. Tenía impresa la caratula antes de hacer el descubrimiento del libro de CDs, y me gusta como queda.

Estoy acabando de imprimir el powerpoint que utilizaré en mi presentación, tres copias, una para cada miembro del tribunal. Cuando esté impreso, lo meteré en tres portafolios SwingClip© (me encanta el nombre de este trasto). Y no tendré nada más que hacer que esperar a que sean las 11 de mañana.

Quiero ir a la uni relativamente pronto, aunque dependo de Rous y su Pocoyó, que tienen que llevarme; soy la primera que presenta en la sala y quiero aprovecharlo. Mi intención es llegar, montar el portátil, verificar que todo funciona, y hacer la presentación una vez por la mañana; aunque me han dicho que no es buena idea porqué voy a estar nerviosa. De la media docena laaarga de veces que la he practicado, he llegado a la conclusión que lo hago mucho mejor la segunda vez, así que, lo voy a intentar. Si no sale, iré a tomarme un café (o quizás una tila) y recibiré a todos los que hayan podido montárselo para venir a verme.

No estoy nerviosa. Es raro, porqué soy perfectamente consciente de que debería estarlo, pero tampoco lo estuve antes del examen de conducir: ni el teórico ni el práctico. Estoy inquieta, con ganas, pero no con nervios. Es como si mañana tuviera un cumpleaños, una cena en casa, una comida familiar, o algo que hay que montar, y que me hace ilusión... pero no nerviosa.

Me han dado muchos consejos: que esté tranquila, que soy la que más sabe del proyecto que he hecho, que lo he practicado mucho, que estoy acostumbrada a dar clases, que lo voy a hacer bien. Además, intento aplicar también lo que me dijo el chico del delfín el día antes de mi examen de conducir:  Vas a hacer un examen de algo que sabes hacer... a ver cuantas veces te ha pasado eso en toda la carrera. Pero el que más me gustó fue el que me dio el fin de semana pasado el que probablemente sea el hombre más encantador que he conocido nunca: entregar el proyecto es una experiencia única, es un logro, es acabarlo, culminar todos estos años... deberíamos disfrutarlo, y no pasarlo nervioso y agonizando. Quizás he versionado un poco las palabras, pero me quedé con la idea, y doy fe de que voy a hacer todo lo que esté en mis manos para conseguirlo.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Más el quince de propina



Me he levantado tarareando esta canción, y no sé porqué. No le veo sentido en mi vida ahora mismo, aunque lo haya tenido. Esta noche he soñado con alguien, un sueño tonto, curioso, que le contaré en cuando le vea, si todavía lo recuerdo. Pero creo que esta canción nunca ha tenido nada que ver con él. Ahora mismo, la oigo, y pienso en otro. Y en si valió o no la pena ese último esfuerzo. No es que los buenos recuerdos se caigan por las escaleras, es que no me quedan.

Sin embargo, no dejo de cantarla sonriendo, aunque a media voz, que mi hermano aun está superando la resaca de ayer, y de pensar en la cantidad de gente interesante que he conocido en las cantinas...