miércoles, 27 de marzo de 2013

Transportistas

8:30. La sujeto recibe un mail:
Su pedido ha cambiado al estado En tránsito el día 27/03/2013
La agencia de transportes contactará con usted para realizar la entrega.
El plazo aproximado es de 2-3 días.

12:30. La sujeto recibe una llamada
- Hola buenas, estoy en la puerta y no hay nadie...
- No, estoy en el trabajo... Me dijeron que llamarían para concertar la entrega. ¿Pueden venir mañana?
- ¿Y no hay nadie que pueda recibirlo?
- Bueno, podría haber alguien en una hora o así. ¿No pueden venir mañana?
- Mmm... una hora... ¿y por la tarde?
- A partir de las 5 o así.
- Mmm, es muy tarde, ¿podemos venir mañana?
- Sí, mañana, ok.
Y luego nos quejamos de falta de eficiencia...

lunes, 24 de diciembre de 2012

Bon Nadal! / Feliz Navidad!


Que aquests temps difícils no ens treguin la il.lusió de fer una mica mes feliços, com a mínim uns dies a l'any, aquells que ens rodegen.

No deixeu que la crisi ens estafi: guarniu la casa, emboliqueu caixes de galetes, regaleu somriures! I sobretot... sigueu feliços!

Bon Nadal!
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Que estos tiempos difíciles no nos quiten la ilusión de hacer un poco más felices, por lo menos durante unos por días, a aquellos que nos rodean.

Que la crisis no nos estafe: decorad vuestras casa, envolved cajas de galletas, regalad sonrisas. Y sobretodo, sed felices!

¡Feliz Navidad!

viernes, 9 de noviembre de 2012

Acompañando

Hace más de un año, una tarde de jueves, leí un post que me pareció brutal. Lo leía un día después de su publicación, así que no comenté, aunque lo compartí en Twitter. Acompañar. Habla del bien que hace sentir el apoyo y el cariño de los que te quieren en momentos difíciles. Yo soy esa clase de personas que consiguen que te rías en esos sitios tan fríos. Soy capaz de marcarme un pase a lo modelo profesional en una sala de espera de hospital con tal de arrancar una carcajada entre lágrimas, cuando creo que mis abrazos ya no son suficientes.

La lectura me hizo pensar en muchas cosas, incluyendo un post que tenía en la recámara, y que me dio por publicar. Pero sobretodo, me dio por pensar que debería escribir sobre otro tipo de acompañamientos que son todavía más difíciles. Y quizá incluso más agradecidos.

A veces, no sólo hay que acompañar a los que se quedan, si no a los que se van. El azar, o el destino, o el simple paso del tiempo, hizo que esa semana lo hiciese de nuevo.

Una llamada de teléfono. "Tía María se muere". Cuelgas el teléfono, suspiras, sonríes. 90 años y cada día peor. Llevas más de un año sin verla con la eterna promesa de que el domingo siguiente encontrarás un hueco. No te sientes culpable. No tienes ganas de llorar. Sabes que este día tenía que llegar, y que no podía tardar. No corres. No hay nada que hacer. Ni siquiera despedirse. El día siguiente tienes cosas que hacer, y las haces. Si no llegas, no llegas. Ya hay alguien allí.

Al fin, día y medio después, te escapas. Dijeron que quizás no pasaba la noche y ahí está. Y la ves, y la besas, y la tocas. Y no sabes si siente o no siente, pero no puedes dejar de tocar, de acariciarla, de hablarle. Y acompañas a los que la acompañan. Y compartes recuerdos. Y sigues teniendo esa sensación de que no has llegado a conocerla todo lo bien que merecía. Todavía le quedaban cosas por contar, seguro. Pero ya no le quedaban cosas por vivir.

Hoy hace un año de aquella llamada, y no puedo evitar sonreír al pensar que todo el mundo debería morirse así. Con todo hecho.

martes, 23 de octubre de 2012

Esfuerzo y sacrificio

- A veces, uno debe sacrificarse para conseguir lo que quiere. Y tú no tienes ni idea de lo que significa esa palabra.
- ¿Cómo que no? ¡Me he esforzado mucho! - Gritó, rabioso, con lágrimas en los ojos. -
- Sí, te esfuerzas muchísimo, y eso no puede negartelo nadie. - Sonrió y le besó tiernamente una lágrima.- Pero eso no significa que te sacrifiques. 
- Pues... no sé qué más puedo hacer. - Respondió abatido -
- Cariño, esfuerzo y sacrificio no son lo mismo. Esfuerzo significa hacer todo lo que uno puede. O quizás un poco más, como tú. Sacrificio implica renunciar a hacer algo que uno quiere.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Gracias, Javier Salvador

Esta es mi respuesta espontánea a un artículo de opinión publicado en un periódico de Almeria. LA he escrito desde la cama, aún con la mente sin despertar del todo, así que lo que escribo es sólo desde dentro. Desde lo que siento. Me gustaría que antes de leer mi texto, leyerais el artículo: Envidio a Cataluña
Gracias, Javier. Si todos los que piensan como tú hubieran hablado más fuerte (o simplemente hablado) antes, si alguien con sentido común hubiera roto una lanza a nuestro favor hace tiempo, si hubiéramos sentido que el resto de España se nos valoraba, si hubiéramos sentido no ya la admiración que nos profesas, si no al menos, un poco de respeto, nunca hubiéramos llegado hasta aquí.

Pero siento que ya es tarde. Estos días, en mis círculos más íntimos, los más radicales, los más didácticos, los que más argumentamos y hacemos por nuestra futura independencia somos descendientes de emigrantes, algunos incluso castellanohablantes, otrora defensores de un modelo integrador, federelista, que ya no vemos viable. Es demasiado tarde para confiar en la buena voluntad de una España que, cuanto menos, ha ignorado los ataques reiterados hacia nuestro pueblo. Duele tanto el agravio cómo la pasividad ante el mismo. Años y años de anti-catalanismo como leit-motiv (electoralista, o no) no se resuelven con un artículo amable, aunque salga de dentro y se agradezca de corazón.

Gracias por entendernos, por admirarnos, espero que podamos convertirnos en buenos vecinos.
En parte también quiero que este escrito sirva de respuesta a mi querida Kashit0, al hilo del comentario en el anterior post en que explicaba por qué me manifiesto, y en definitiva, por qué quiero la independencia. No porque sea ella, si no porque es el único comentario contrario a la independencia formulado con respeto. Dice que le da mucha pena que no queramos seguir con ellos, mucha rabia que les rechacemos así. Y esto, pequeña, es exactamente lo que siento yo cada vez que algún gilipollas abre la boca en público insultándonos, diciendo mentiras como que aquí se persigue a los que hablan castellano, riéndose de nuestros incendios o diciendo que es Extremadura quien rescata a Cataluña, cuando el dinero que hemos pedido es menos que el dinero que está presupuestado y no transferido en los últimos dos años (expolios fiscales aparte), cuando se nos acusa de fascistas e intolerantes y cuando se nos exige que nos sintamos no Españoles, si no Castellanos. Tampoco entiendo que siendo la región que más riqueza aporte, en lugar de copiar nuestro modelo, o aceptar nuestros consejos, se intente cambiar, y se desprecie. Al fin y al cabo, cuando Europa nos "presta" dinero, sí le hacemos caso, ¿por qué no aplica lo mismo para nosotros?

He explicado durante toda mi vida, a todo aquél que haya querido escucharme o leerme, desde siempre, lo que siento por mi tierra, por mis raíces, que al fin y al cabo, no es nada tan distinto de lo que siente la mayor parte de la gente por las suyas. Yo no era independentista porque creía que Cataluña tenía cabida dentro de un Estado español. No me volví con la crisis, como algunos apuntan, si tuviera que elegir una fecha, podría dar la de la sentencia del TC contra el Estatut, o un poco antes, cuándo mantuvieron a un juez con el mandato caducado para asegurarse la mayoría conservadora, o un poco antes, cuando en el Parlament se aprobó un Estatut de mínimos, pensando quizá que así lo aprobarían... La crisisi y la actitud de este gobierno sólo ha catalizado lo que llevamos tiempo sintiendo.

Yo hubiera podido sentirme española si España hubiera querido entender a Cataluña, pero no lo hace, no lo ha hecho. No nos entienden con nuestras diferencias culturales. El problema no son las personas, hay personas cojonudas en todas partes, personas cojonudas que entienden Cataluña, y personas cojonudas, que no la entienden porque la desconocen, pero lo peor de todo, no es toda esa gente que nos insulta, que hace del anti-catalanismo bandera electoral. El problema son todos los que se han quedado callados. Si este buen hombre hubiera escrito este artículo cada vez que alguno de sus políticos nos criticaba, si no hubiera tenido miedo a que le llovieran tortas por todos lados antes, si desde España, ese país al que pertenecemos, pero del que no nos sentimos parte, se nos hubiera defendido, no habríamos llegado aquí.

Es como cuando en el colegio el chulo de la clase se mete con el empollón de gafitas, unos cuantos le apoyan y hacen mofa de él porque además lleva aparatos... Y los demás, los buenos, miran a otro lado, incluyendo profesores. El empollón de gafitas y aparatos, tiene dos opciones, defenderse o aprender a hacerse fuerte, ignorarlo y hacerse mayor. Si opta por la segunda opción, acabará convirtiéndose en un adulto inteligente que sabe lo que quiere.

Pues eso somos. Antiguos empollones con gafitas que crecimos como pudimos ignorando un problema, esperando que cuando nos hiciéramos mayores todos, los chulitos dejaran de molestarnos. Lo que no vamos a permitir, es que en una cena de ex-alumnos, vuelvan a tratarnos igual. No estamos para que nos sigan dando collejas a nuestros años.