sábado, 30 de enero de 2010

Nada ni nadie

Estoy demasiado mayor para ir a cenas a las que no me apetece ir y mantener relaciones que no me hacen sentir bien. No sé si es la edad, las circunstancias, o que he vivido demasiado, o demasiado poco. O quizás que conozco gente fascinante. O que estoy cansada de la gente que sólo lo parece.

Estoy en un momento de mi vida que me recuerda a aquellos anuncios del Renault Laguna que decían:

"Estás en tu mejor momento, 
no dejes que nada te lo estropee".


miércoles, 27 de enero de 2010

Cadena de favores

favor. (Del lat. favor, -ōris).
1. m. Ayuda, socorro que se concede a alguien.
2. m. Honra, beneficio, gracia.
3. m. privanza.
4. m. Expresión de agrado que suelen hacer las damas.
5. m. Cinta, flor u otra cosa semejante dada por una dama a un caballero, y que en las fiestas públicas llevaba este en el sombrero o en el brazo.

No me gusta pedir favores. Soy una persona orgullosa (aunque con un tipo de orgullo bueno, o al menos no muy malo, según dicen), y he crecido tratando de ser buena en lo que hago, y de sacarme yo sola las castañas del fuego. Así que si pido un favor a alguien significa que lo necesito de veras, pero también que estoy asumiendo que yo no puedo hacerlo, y que la otra persona sí.

Poder es algo muy relativo y muy complejo:
implica capacidad, tiempo, y ganas.


Tampoco me gusta pedirlos por el hecho de poner a alguien en la tesitura de tener que decidir si hacerte o no un favor. Algunos opinarán, que el mayor inconveniente, es que luego debes un favor: eso a mi no me importa. No me molesta que me pidan favores, si puedo hacerlos los hago, si no, digo que no y fin del problema.

Puedo: porqué sé, tengo tiempo, y me va bien.
Quizás no me apetece, pero no aborrezco la idea.

Decir que no es complicado, a algunas personas les molesta que se lo digan, está socialmente mal visto. Supongo que es porque los favores se piden a gente cercana, y parece una ofensa hacia la relación que os une el hecho de negarse. Pero me parece mucho más práctico que la opción habitual de "Si, tranquila, yo te lo hago", y dejarlo aparcado un tiempo indefinido. Si tengo un escape de agua en casa, la solución tiene que ser inmediata, sea mediante favor, o mediante pago.

¿Porque si no hay pago desaparece la necesidad?

Por favor, chicos, aprended a decir que no. Si no sabéis, no podeis, no os apetece, o no teneis tiempo para hacer lo que se os pide, decid que no. El solicitante del favor buscará otra solución. Si decís que sí, y no lo hacéis, porque no sabeis, no teneis tiempo, o no os apetece, el solicitante no tendrá opción de buscar alternativas, ya que estará esperando indefinidamente a que vosotros lo hagais, y su problema no desaparecerá como por arte de mágia. Hagámonos todos la vida más facil.

domingo, 24 de enero de 2010

Planificación de fin de semana

Este es un ejemplo completamente inventado de un intento de planificación de cena con mis amigos, un fin de semana cualquiera.

Jueves. Empieza el bombardeo de mails de una frase. (versión resumida)
- Viernes por la noche Japo?
- No, no que hoy hemos comido en uno. Mejicano?
- Siiii! Mejicano siii, japo noooo!! Lo voy a aborrecer!
- Trato hecho!
- Chicos, mi madre vuelve a estar ingresada, os venís a cenar conmigo al lado del hospital? Hay un mejicano!
- Vale!! (Esto leedlo en multicolor :P)
Viernes mañana
- A que hora se queda hoy?
- Cómo se llega hasta allí?
- Quien lleva el coche?
Ahora es cuando explico que el hospital está en un pueblo de cerca de Barcelona, así que nada de coger metro.
- Quizás le dan el alta hoy, así que os digo algo más tarde, si no, cenamos en Barcelona!
A todo esto, que Laia recuerda que es el cumpleaños de su abuela, con lo que probablemente tendrá cena familiar. Lo comunica por mail a sus amigos.
- Igual no puedo venir, pero si cenáis en BCN me paso! Podrías cenar en Mejicano De Muerte Que Está Al Lado De Mi Casa.
- Oh, sí!! Yo quiero muerte por chocolate!!
- Bueno, pues nos decimos algo más tarde.
Viernes mañana. Conversación paralela con Elena.
- Patty me ha dicho que si cerveza hoy. Le he dicho que la avisamos para cenar.
- Lo he visto, lo habéis dicho en el facebook!
- Cierto xD
- Ya he hablado con ella.
- Ok!
Viernes mañana? Conversación paralela con Serj.
- Has visto los mails? Cenamos con Patri en el hospital hoy.
- Me apunto! Pero salgo tarde.
- No te preocupes, te recogemos. Pero no creo que te de tiempo a pasar por casa
Viernes tarde. Mails
- Patri estará en SantCugat al final, así que empezad a organizar coches.
Aquí deje de leer, total, no podía ir.

Viernes tarde. 18:48. Teléfono con Elena. Llamada #1
- Oye, que ceno en casa de mi abuela, no vengo eh? Si luego os bajáis a tomar algo por aquí avisadme
- Yo voy a cenar y me voy para casa, pero les digo que te avisen.
Viernes tarde. 19:10. Teléfono con Elena. Llamada #2
- Al final cenamos en Barcelona! Te pasas? Hemos quedado a las 21:30 para tomar algo en El Bar de Siempre. Y luego vamos a cenar al Mejicano De Cerca De Tu Casa. A las 22:30.
- Perfecto! Ceno y me paso, aunque llegaré para cuando empecéis a cenar!
Viernes tarde. 20:05. Teléfono con Patty. Llamada #1
-Cambio de planes: el Mejicano está lleno. Vamos a TAL. Está en calle tal con cual.
- Vale, os veo luego.
Viernes noche. 22:03. Teléfono con Elena. Llamada #3
- Estoy en la puerta del restaurante. Estáis dentro?
- No! Todavía estamos en el bar! Tenemos mesa a las 23!! Vente para aquí y te tomas una caña...
- A las 23??? Os odio, pero voy.

Viernes noche. 22:18. Bar
Y claro, están todos, cerveza en mano, incluso los que no han contestado al mail, pero siempre aparecen. Me pagan una cerveza, y me prohíben irme a mi casa aunque ya haya cenado. La cena, las copas, y el resto de la noche, os lo voy a censurar ;)

Y como esto, cada semana...
Pero que queréis que os diga... Me encantan

viernes, 22 de enero de 2010

Morados

Esta mañana en la ducha me he visto una serie de moraditos en la pierna. En la parte baja del muslo. Es curioso porqué ya se están yendo. Tono verdeamarillento. Significa que llevan aquí unos cuantos días y no me los había visto. Sí, me miro poco, ¿qué pasa?

No, no voy a subir una foto, que da bastante asquito. He estado un rato elucubrando de dónde coño han salido cómo me los puedo haber hecho. Soy propensa a tener morados y no recordar el origen, me salen con demasiada facilidad, así que no es que esté especialmente preocupada. Pero son 4, casi en fila. Como no pueden ser de (contenido censurado) A veces creo que no debería contar cosas tan íntimas en el blog, no tengo ni idea de quién me lee...En fin: Como no pueden ser de .... Tengo dos alternativas:

Que sean de cuando bajé la tele vieja. Alguien sabe cuantos millones de quilos pesa un viejo CRT de 28 pulgadas? Dosmil? Y la bajé sola! Para que luego digan que no estoy en forma... ¿Como? Me explico... Como la puta tele se me resbalaba cada dos por tres, y yo sólo tengo dos manos ¿He dicho alguna vez que deberíamos venir con 3? Bueno, otro día.... para que no cayera al suelo y explotase, o me diese en un pié, o algo, me la apoyaba contra el muslo mientras la volvia a agarrar. Eso explicaría porque hay tantos y tan seguidos.

La otra opción es todavía más retorcida: podría ser perfectamente un agarrón, un pellizco de mano. Seguro que hay una palabra mejor para definir esto, pero no se me ocurre. Al menos mi mano cuadra. El pulgar, el indice, el corazón y el anular. Pero como ya he dicho que no podía ser de... Eso, tu repítelo, por si alguien no lo ha leído! también sería raro que sí tuviera una mano. Pues no! Porque mis hermanos tienen una curiosa forma de demostrarme cariño, no diréis que no os habéis pasado nunca las horas en el coche agarrando piernas hasta que pedían clemencia?? Ah, que no... Pues... pues..... entonces, serán de la tele.

miércoles, 20 de enero de 2010

Huir

Sólo faltaba bajar un piso y llegaría al primero, a casa. Había bajado corriendo desde la azotea. Apenas podía respirar. Ya no recordaba ni por qué corría, pero sabía que detenerme no era una opción. Llegué a mi planta. Las cuatro puertas del rellano estaban abiertas, incluida la de mi casa. Mierda. Me alcanzará. 

Los tres vecinos con quien compartía planta eran íntimos amigos míos. Y ya que se habían puesto a limpiar, estaban limpiando también mi casa. Todas las ventanas abiertas. Primer piso, podrían entrar por cualquier lado, no podría refugiarme.  Entré corriendo en casa, uno de ellos estaba dentro, le grité que me ayudase a cerrar todas las ventanas y que saliera echando leches. Esto no es seguro.

Solamente faltaba una habitación. Entré corriendo, pensé que al fin podría sentirme a salvo. Me la encontré sentada detrás del escritorio, esperándome. Oí un portazo, mi amigo me había hecho caso y había salido. Estábamos solas. Esto no va a acabar bien. Sentí miedo, pero traté de disimularlo.

- ¿Qué más piensas hacerme? ¿No crees que he tenido suficiente con lo que ha pasado allí arriba?
- Ni te imaginas lo que te espera.
- No entiendo nada. ¿Quien eres? ¿Por qué te me puteas de esta forma?
- ¿Acaso no lo sabes? ¿No me recuerdas, Laia? ¿No sabes quien soy? Te mereces todo esto y mucho más.

De repente grité su nombre. No el suyo, no el nombre por el que nos habían presentado, si no el de quien había sido antes. De repente, la chica que tenía sentada enfrente ya no era Ana, era Lara. La única persona que me había odiado. La única que había disfrutado haciéndome daño. Temblé.

Me desperté sudando. Traté de volver a dormirme. Si algo soporto menos que las pesadillas, es despertarme demasiado pronto y no entender el final de la historia. Pero no lo conseguí.