lunes, 19 de abril de 2010

Mañana sin risas

El sábado murió un compañero de trabajo. No puedo decir que fuera un amigo porque cuando ayer me avisaron de que había muerto, me dieron su nombre y apellidos, y no sabía quien era. Pensé en algún profesor, alguien de la universidad, algo. No pensé en alguien de la sala de becarios. La gente de menos de 30 años no se muere. El chico de tres mesas a la derecha, de la sección tal. Me puse a temblar.

No voy a escribirle un homenaje, no puedo. Aunque teníamos amigos en común, yo apenas le conocía, era sólo alguien con quien me daba los buenos días por las mañanas. Hoy ha sido duro, muy duro. He llegado pronto al trabajo, seríamos 3 o 4 personas en toda la planta. Solamente dos en el mega despacho que compartíamos. Tenía la certeza de que el otro chico que había no lo sabía, y no he sido capaz de decírselo. No quiero aprender a decir sin pestañear que alguien se ha muerto, y me temo que lo he hecho demasiadas veces ya. He ido a preguntar si mandarían un mail masivo o algún tipo de comunicado.Ya lo habían mandado.

He vuelto a mi mesa y habían llegado unos cuantos. El mail también, estaban todos blancos. Hoy hace un día estupendo, radiante, el sol por fin empieza a calentar y la gente iba llegando contenta, de muy buen humor preguntando por el fin de semana. La euforia duraba hasta que alguien le respondía, preguntando en un susurro: No lo sabes, ¿verdad? Alguno incluso me ha llegado a preguntar porqué estaba tan vacío ese trozo de la sala. Y tan oscuro.

4 comentarios:

  1. Vaya, conozco esa sensación y la verdad es que es desagradable...

    Ya lo siento

    Besicos

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  2. Yo también lo siento... aunque no sé ni como es ese despacho...

    Un besillo, Espejita :)

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  3. Chica, me paseo poco - o aparezco poco últimamente por aquí -, pero me has dejado sobrecogida, supongo que estas cosas siempre pasan, pero nunca nos acostumbramos a ella.

    Besos.

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