Y ahora, llamadme insolidaria. Ya estoy acostumbrada. Pero decidme, lo soy yo o todos esos que no sólo no quieren, si no que no respetan a la mano que les da de comer? Si queréis que nos sintamos parte de algo, dejad de despreciarnos. Y pongámonos todos a currar, que es la única forma de solucionar esto.
0 comentaris:
Publicar un comentario en la entrada